LA ERA DE ACUARIO

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            Era de esperar que este furor de ofertas competitivas sucediera en una temporada de ventas especiales.  Y así es, los astrólogos nos dicen que acabamos de estrenar una nueva era astrológica: la era de acuario, también llamada la nueva era, con una duración aproximada de dos mil años; siglos de  facilidades para todo aquello concerniente al desarrollo de nuestra mente y de nuestra alma.  Nos esperan dos mil años de rebajas.

Puede parecer un tiempo excesivo, pero recordemos que para la infinitud existencial del alma, dos mil años podrían muy bien corresponder al mes de rebajas de cualquier año de nuestra vida; vamos, un suspiro, un insignificante lapsus en la Historia de la Humanidad.

            Un mes de rebajas donde todo son facilidades, ofertas y oportunidades con substanciosos descuentos.  Tiempo propicio para adquirir todo aquello que facilitará el crecimiento de nuestra alma.  Abundantes ofertas de productos, quizás excesivas para tan sencillo propósito; pues el crecimiento del alma, como el del niño, es un proceso que se produce por si solo, y lo mejor es cuidarlo, pero no dificultarlo forzando excesivamente su crecimiento.

            Está sucediendo lo típico después de una época de carestía alimenticia.  Pasamos tanta hambre de libertades espirituales que, ahora, llegada la era de la abundancia, quienes gustamos de esos alimentos nos empachamos por comer todo lo que se nos pone a nuestro alcance sin realmente necesitarlo.  Hasta que aprendemos que la moderación y el equilibrio en los temas del espíritu son otras virtudes a aprender.

            Los escaparates esotéricos de esta nueva era están a rebosar de productos que nos tientan a atiborrarnos de cosas innecesarias.  Libros y más libros que nos enseñan a ser más felices, a buscar nuestro equilibrio interior y a sanar las enfermedades.  Música y más música, de relajación, suave, hermosa, terapéutica; algunas de raíces orientales; otras de otros orígenes, siempre esotéricos, extraños a nuestra cultura, diferentes; es la música nueva era, es el acompañamiento de este nuevo movimiento cultural.  Dietas y más dietas, diferentes formas de alimentarte, algunas sorprendentes, como son los diferentes tipos de ayunos, innumerables formas de experimentar con nuestro estómago, alimentación dietética, naturista; experimentos que muchas veces terminan en dolor de tripas, otras en éxito, pues logran desintoxicarnos de los dañinos residuos intestinales causados por nuestros malos hábitos alimenticios.  Medicinas alternativas, innumerables formas de curar nuestras dolencias.  Meditaciones y más meditaciones, de todos los colores, nuevas técnicas de búsqueda interior, de bucear en uno, de conocerse a través del submarinismo por las profundidades de nuestro inconsciente, donde nos encontramos con delicias nuestras, escondidas, y también con el desagradable espectáculo de nuestro lado oscuro, de esas profundas aguas donde reside todo lo que no queremos ver de nosotros, y donde están todos aquellos recuerdos olvidados que un día tiramos a las profundidades de nuestro propio mar porque no los soportábamos.  Visualizaciones, proyecciones de nuestros deseos en la pantalla de nuestra mente, proyectos de cambio para nuestra vida y para el mundo.  Relajaciones, calmantes para la mente, el cuerpo y el alma; métodos para combatir el estrés, para calmar nuestros impulsos agresivos, a veces misión imposible en nuestra sociedad donde la lucha por sobrevivir la realizamos a base de empujones.  Sectas y más sectas, modernas, de la nueva era, más tolerantes que las tradicionales; sectas integradoras de la personalidad, escuelas dispuestas a ayudarte a equilibrar tu mente, a superarte a ti mismo y a aumentar tu autoestima.  Grupos de trabajo para ayudarte en tus relaciones personales.  Sanadores, gurús, predicadores, terapeutas; portavoces de nuevas vías de perfeccionamiento, de nuevas formas de respirar, de pensar, de sentir y de vivir.

            No cesaríamos de describir todo lo que muestran los escaparates de la nueva era, todo fascinante, mágico, prometedor, a estrenar; tentaciones para el curioso, para el necesitado de arreglarse un poco por dentro, para el adicto a los productos esotéricos.  Explosiones de entusiasmo en el comienzo de la nueva era, fuegos de artificio en la fiesta de los nuevos milenios, brindis por la nueva era de luz.

            Publicidad desmesurada, exaltada, para un comercio en fase de lanzamiento, con excesivos comercios y comerciantes atraídos por las buenas expectativas del consumo.

            Ahora, a los consumidores, nos queda decir la última palabra en este nuevo mercado.  Para ello habremos primero de informarnos.